jueves, 13 de febrero de 2014

DIFICULTADES DE APRENDIZAJE PARTE I Mitos/Supuestos/Estigmas/Enigmas



Laura Domínguez

La expresión “dificultades de aprendizaje”, se ha consolidado a través del tiempo y remite a múltiples situaciones que vive un individuo ante la experiencia de aprendizaje. El abanico es amplísimo y remite a diversas dimensiones: físicas, neurológicas, emocionales (congénitas o adquiridas). No siempre esas dimensiones se abordan de manera integral. Esto genera una especie de “babelismo” en que médicos, psicólogos, docentes, familias, instituciones no logran entenderse. En ese mar de des-entendimientos el estudiante suele perder confianza en sí mismo, lo que deriva muchas veces en la (auto)victimización que coarta deseo y voluntad, ingredientes claves para el aprender. En esa confusión babélica, unos depositan la “culpa” y/o responsabilidad en otros. Y el diálogo, de ese modo no se instala.

Más difícil es visualizar (más allá de los análisis críticos a las instituciones educativas que se vienen realizando desde los años sesenta del siglo pasado), los obstáculos o trampas organizacionales que son en sí mismas generadoras de dificultades a modo de ejemplo, cursos al inicio de la carrera que actúan como “filtro”, sistemas o modalidades de evaluación no explicitadas previamente.

Desde sus inicios, tanto la medicina como la psicología han centrado su mirada en los llamados por entonces “anormales” y desde ese paradigma, que parte de una construcción acerca de la normalidad, se han constituido mitos y supuestos que perduran hasta nuestros días a pesar de ulteriores desarrollos disciplinares.

Goffman ha mostrado cómo el “estigma” funciona en la relación entre individuos y organización. Esa relación va configurando lo que autores como Loureau han denominado institución. De ahí que ya no sea lo mismo hablar de organización que de institución educativa.

Desde las Ciencias Humanas, enfoques antropológicos y filosóficos han ido constituyendo una perspectiva que pasa de la concepción de individuo a la de sujeto.

Es así que para pensar el tema -que llamaremos provisoriamente “dificultades de aprendizaje”- y para actuar en relación al mismo, nos situaremos no desde la perspectiva del individuo etiquetado como portador de una dificultad ni tampoco en la organización como un lugar que ofrece meramente obstáculos para la inteligencia. Nos interrogaremos desde la idea de institución, de sujetos y de la relación entre ambos, de la diferencia; en fin, de lo que entendemos como “el otro”.

Quizás habría que considerar también aquello que Alicia Fernández denomina “los idiomas del aprendiente” y revisar los conceptos de “fracaso y éxito” en educación.

Esto nos lleva a poner en juego la noción de justicia e interrogarnos acerca de qué posicionamiento teórico en relación a este tema inspira las diversas posturas pedagógicas vigentes, incluso las implícitas.

Por último nos preguntamos si la identidad cervantina se definía por su condición de “manco de Lepanto” -que ni tan manco era- o por su subjetividad con todo su potencial creador.

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